Derribando mitos: El complejo sojero argentino no necesita de China para poder trabajar

Las cadenas agroindustriales generaron exportaciones por 36.642 millones de dólares en 2023, una merma del 36% con respecto al año 2022 a causa del desastre climático.

Sin embargo, de los principales doce complejos exportadores de la Argentina, nueve correspondieron a las cadenas agroindustriales, lo que muestra que ningún sector exportador puede tomar la “posta” cuando al agro le va mal.

A pesar de una sustancial baja de las exportaciones del complejo soja, la industria oleaginosa del país volvió a mostrarse como el primer complejo exportador argentino.

Un informe realizado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), elaborado con datos oficiales, muestra que el año pasado India volvió a consolidarse como el principal comprador del aceite de soja argentino.

Mientras tanto, Vietnam fue nuevamente el primer comprador de harina de soja argentina, mientras China se sostuvo como el principal demandante del poroto.

Tales datos, si bien no representan una novedad, es bueno refrescarlos porque en el imaginario de gran parte de la población argentina la producción de soja es dependiente exclusivamente de China, cuando eso, gracias al aporte de la industria aceitera, no es así.

La novedad ocurrida en 2023 es que Malasia destronó a Países Bajos entre los cuatro principales socios del complejo sojero argentino, lo que se explica no por un crecimiento exportador hacia el país del sudeste asiático, sino por el abrupto recorte de las compras de biodiésel (elaborado con aceite de soja) por parte de la nación europea.

Gracias a la industria aceitera, el principal complejo exportador de la Argentina no tiene una gran dependencia de China, lo que representa una ventaja estratégica en la actual coyuntura.

Incluso si China dejara de comprar poroto de soja, eso no representaría un inconveniente porque existen más de cuarenta países que compran harina de soja argentina en Asia, Europa, Medio Oriente, Oceanía, África y Latinoamérica.

Diferente es el caso de la industria cárnica bovina exportadora, la cual, sin la posibilidad de exportar a China, ingresaría en una situación por demás compleja ya que no existen mercado alternativos que puedan absorber el volumen de carne enviado a la nación asiática.

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