Las importaciones de urea cayeron al nivel más bajo de los últimos siete años

De acuerdo a una estimación de la Bolsa de Cereales de Córdoba (Bccba), las importaciones de urea durante 2023 son las más bajas de los últimos siete años, en un escenario complejo tanto por las variables macroeconómicas como de logística.

Un dato que surge del relevamiento de la bolsa cordobesa es que si bien en noviembre bajó el precio de los fertilizantes, la relación insumo-producto es favorable para soja, mixta para el maíz y negativa en el caso del trigo.

Con respecto al mercado de insumos, señalaron que la suma complicaciones macroeconómicas y falta de aprobación desde el Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA), limitó la importación de urea y glifosato.

A esto, se suma que el precio de las ventas internas que se logran concretar no se fijaría sino hasta el año que viene. Cabe destacar que nuestro país importa un 70% de los fertilizantes que se usan en la producción agropecuaria.

IMPORTACIONES EN BAJA

Las compras de urea del pasado mes de septiembre -de acuerdo a datos oficiales- cayó un 66% interanual y pasó de 184.000 toneladas a 62.000 toneladas. Esto marca que se trata de uno de los valores más bajos de los últimos cinco años.

El mercado externo de los herbicidas también presenta complicaciones. Esta situación se percibe con mayor fuerza en el glifosato, con importaciones que retrocedieron un 73% interanual.

PANORAMA MIXTO PARA LA RELACIÓN INSUMO-PRODUCTO

En noviembre, la cotización internacional de la soja atravesó un aumento interanual del 4%, al pasar de U$S 414 a U$S 432 por tonelada en noviembre de 2023. Con estas cifras, el poroto aumentó su poder de capacidad para la compra de insumos, que en ese período retrocedieron entre un 3% y 22%.

Por el lado del maíz, esta relación presentó altas y bajas, con un valor internacional del grano que en un año cayó un 4%. El poder adquisitivo del cereal presentó aumento en la mayoría de los insumos, salvo en el caso de herbicidas como atrazina.

El trigo fue el gran perdedor en esta ecuación, con una cotización internacional que en el lapso analizado sufrió una depreciación del 30%.

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