Sequía: 2022 fue el año con menos lluvias en casi 90 años en Rosario

Al margen de las lluvias esporádicas que cayeron sobre la ciudad en el último trimestre, las estadísticas indican que el 2022 fue el año más seco en casi 90 años, desde que el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) instaló su estación en los alrededores del aeropuerto. El año pasado se acumularon apenas 565 milímetros (mm) y la escasez superó a los 593,4 mm de 2008, el segundo peor registro de la historia. En tanto, en un contexto de sequía extrema, tres de los peores cinco registros aportados por el SMN se contabilizaron en los últimos 15 años, mientras que 2012 fue el año más lluvioso, con más de 1.600 mm.

La medición de 2022 es la peor desde que hay registros anuales completos por parte de la estación meteorológica del SMN, que comenzó a funcionar en marzo de 1935. Fueron apenas 565 milímetros tras un 2021 con 802,7 mm y un 2020 con apenas 686,7 mm (el cuarto peor registro). La medición del año pasado superó a la de 2008, la más baja hasta ahora, cuando se contabilizaron 593,4 mm.

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El alivio para los suelos puede empezar a llegar a mitad de año, a pesar de que las lluvias comenzarían en otoño. La observadora meteorológica Vanessa Balchunas indicó a La Capital que tres años seguidos con la permanencia de los efectos de La Niña, “es un fenómeno poco habitual, no es algo que se repita asiduamente”.

“Sabemos que La Niña tiende a revertirse entre febrero y abril, donde se ven las últimas oscilaciones de este fenómeno. Después hay una gran probabilidad de una neutralidad, que sería a partir de julio y más firmemente en septiembre. Esto favorecería la llegada de El Niño, sobre todo pensando en la cosecha gruesa”, agregó.

De todos modos, la observadora advirtió que el cambio de patrón de precipitaciones puede no ser tan significativo al principio, ya que el suelo tiene que recuperar la humedad perdida durante estos últimos años. “Este va a ser un año de transición, porque los suelos tienen que volver a tener humedad para, después, poder retenerla. Tienen que estabilizarse porque se secan enseguida, algo que va a pasar con varias lluvias”, explicó, para sumar: “Mientras tanto, vamos a tener una época de lluvias que favorecen la humedad ambiental. No vamos a tener un otoño tan seco como el anterior”.

Bajo almacenaje

En Zavalla, donde se encuentra la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), también identificaron este fenómeno. La estación agrometeorológica de Zavalla, que funciona desde 1973, registró la peor marca en su historia, con apenas 408 mm. Es así que el 2022 batió el récord mínimo de almacenaje, que se alcanzó en 2008.

El investigador de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Emiliano Jozami, explicó que cuando el suelo cuenta con mucha disponibilidad de agua, cede sin problemas los milímetros necesarios a cada cultivo que lo requiera. En este contexto, la entrega del suelo se limita, haciendo que el proceso se dé, pero con mayor dificultad.

“Hoy, a un cultivo que requiere cinco o seis milímetros, el suelo le entrega sólo uno. Cuanto más seco está, más restringe la entrega”, detalló quien, a su vez, se desempeña en cátedras referidas a la climatología agropecuaria en la UNR y en la Universidad Nacional de Villa María (Córdoba).

Eventos extremos

Los registros de los últimos 15 años del SMN muestran notorias oscilaciones. Por ejemplo, en 2007 se registraron 1324,3 mm; en 2008 las lluvias apenas llegaron a 593,4 mm y en 2009 hubo una suba de más del doble: 1266,7 mm.

En la década pasada, los primeros tres años tuvieron niveles por encima de los 1.000 mm, incluso el récord histórico es de 2012, cuando se contabilizaron 1626,3 mm; como contracara, dos de los tres primeros años de esta década son de los peores vistos, y en 2021 apenas se pasaron los 800 mm.

Sobre este fenómeno, Jozami citó un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la ONU para explicar: “Vamos a tener períodos de recurrencia cada vez más cortos, tanto de eventos de exceso de precipitaciones como de deficiencia de las mismas. Lo que antes se daba cada 20 años, va a empezar a pasar cada diez años”.

A pesar del contexto actual, el investigador manifestó que se espera que la siembra de noviembre “transcurra bajo El Niño o en neutralidad”. “Sería muy raro que se dé una cuarta campaña consecutiva bajo La Niña. Hemos tenido tres años consecutivos, pero no cuatro. Si se da, sería algo sin precedentes”, concluyó.

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